Cómo predicarle al ignorante, al que duda, y a los pecadores

Traducido por David Rivero (España)

Con frecuencia escucho la pregunta: “¿cómo aplicas el texto en un sermón expositivo?”
Detrás de esta pregunta puede haber muchas suposiciones cuestionables. La persona que pregunta puede estar recordando sermones “expositivos” que ha escuchado (o tal vez predicado) que no eran diferentes de alguna clase bíblica en el seminario –bien estructurado y preciso pero con muy poca demostración de urgencia piadosa o sabiduría pastoral. Esos sermones expositivos pueden haber tenido muy poca o ninguna aplicación. Por otro lado, la persona que pregunta puede simplemente no saber cómo reconocer una aplicación cuando la oye.

William Perkins, el gran teológo puritano del siglo XVI en Cambridge, instruía a los predicadores a imaginar los distintos tipos de oyentes y a pensar detenidamente en aplicaciones para cada uno de ellos –pecadores endurecidos, escépticos dubitativos, santos desanimados, jóvenes entusiastas, etcétera.
El consejo de Perkins es muy útil, pero es de esperar que ya estemos haciendo eso. Quiero abordar el asunto de la aplicación de una manera ligeramente diferente: no solo hay diferentes clases de oyentes, sino que también hay diferentes clases de aplicación. Cuando tomamos un pasaje de la Palabra de Dios y lo explicamos con claridad, de manera convincente, incluso con un sentido de urgencia, hay a lo menos tres clases diferentes de aplicación que reflejan tres clases diferentes de problemas que se encuentran en el peregrinaje cristiano. En primer lugar, luchamos bajo la plaga de la ignorancia. En segundo lugar, luchamos con la duda, con más frecuencia de lo que nos damos cuenta en principio. En tercer lugar, luchamos con el pecado, ya sea por medio de actos de desobediencia directa o por medio de una negligencia pecaminosa. Como predicadores, anhelamos ver cambios en cada uno de los tres aspectos, tanto en nosotros mismos como en nuestros oyentes cada vez que predicamos la Palabra de Dios. Y cada uno de los tres problemas dan lugar a una clase diferente de aplicación legítima.

LA IGNORANCIA

La ignorancia es un problema fundamental en un mundo caído. Hemos alienado a Dios de nosotros. Nos hemos desconectado de una comunión directa con nuestro Creador. No es sorprendente, pues, que informar a las personas de la verdad acerca de Dios es en sí mismo un tipo poderoso de aplicación, y además, lo necesitamos desesperadamente.

Esto no es una excusa para predicar sermones fríos y desapasionados. Yo me puedo emocionar tanto (e incluso más) con afirmaciones indicativas como lo puedo ser por medio de mandatos imperativos. Los mandamientos del evangelio a arrepentirse y creer no significan nada aparte de las afirmaciones indicativas respecto a Dios, a nosotros mismos y a Cristo. La información es vital. Somos llamados a enseñar la verdad y a proclamar un gran mensaje acerca de Dios. Queremos que las personas que escuchan nuestros mensajes se pasen de ser ignorantes a ser entendidos en la verdad. Esa manera de informar tan sentida es aplicación.

LA DUDA

La duda es una forma diferente de ignorancia. En la duda, tomamos ideas o verdades que nos son familiares y las cuestionamos. Este tipo de cuestionamiento no es inusual entre los cristianos. De hecho, la duda puede ser uno de los asuntos más importantes que se deben explorar concienzudamente y desafiar reflexivamente en nuestra predicación. La confrontación de la duda no es algo que un predicador aborda con los no creyentes para realizar una pequeña apologética previa a la conversión. Algunas personas que se sientan a escuchar sermones semana tras semana pueden conocer muy bien los hechos que el predicador menciona acerca de Cristo, o de Dios, o de Onésimo; pero pueden muy bien haber estado luchando con si realmente creen o no que esos hechos son verdad. Algunas veces las personas pueden no ser siquiera conscientes de sus dudas, mucho menos ser capaces de articularlas como dudas.

Pero cuando comenzamos a considerar la Escritura de manera escudriñadora, encontramos suspendidas en las sombras preguntas, incertidumbres e indecisiones, que nos hacen tristemente conscientes de esa atracción gravitatoria de la duda que desde la distancia nos trata de alejar del camino fiel del peregrino. Para tales personas, tal vez para tales rincones de nuestro corazón, queremos argumentar a favor de la fidelidad a la Palabra de Dios e instar a ella y a la urgencia de creer en ella. Somos llamados a instar a los oyentes hacia la veracidad de la Palabra de Dios. Queremos que las personas que escuchan nuestros mensajes pasen de la duda a una creencia plena en la verdad. Esa predicación urgente y escudriñadora de la verdad es aplicación.
EL PECADO

El pecado es, también, un problema en este mundo caído. La ignorancia y la duda pueden ser en sí mismas pecados específicos, el resultado de pecados específicos, o ninguna de las dos cosas. Pero el pecado es ciertamente más que negligencia o duda.

Ten por seguro que las personas que escuchan tus sermones habrán estado luchando con la desobediencia a Dios en la semana que ha pasado, y casi seguramente lucharán con la desobediencia a Él en la semana que están comenzando. Los pecados serán variados. Algunos serán una desobediencia de acción; otros serán una desobediencia de inacción. Pero ya sean de comisión o de omisión, los pecados son desobediencia a Dios.
Parte de la predicación es desafiar al pueblo de Dios a una santidad de vida que refleje la santidad de Dios mismo. Así que parte de la aplicación del pasaje de la Escritura es extraer las implicaciones de ese pasaje para nuestras acciones de esta semana. Como predicadores, nosotros somos llamados a exhortar al pueblo de Dios a la obediencia a Su Palabra. Queremos que nuestros oyentes cambien de una desobediencia pecaminosa a una obediencia gozosa y voluntaria a Dios según Su voluntad tal como está revelada en Su Palabra. Ese tipo de exhortación a la obediencia es ciertamente aplicación.

EL EVANGELIO

El principal mensaje que tenemos que aplicar cada vez que predicamos es el evangelio. Algunas personas aún no conocen las buenas noticias de Jesucristo. Y algunas de ellas pueden incluso haber estado sentándose bajo tu predicación por un tiempo, distraídas o adormiladas o soñando despiertas o no prestando atención de otras maneras. Estas personas necesitan que se les informe del evangelio. Necesitan que se les enseñe.

Otros pueden haber escuchado, entendido, y tal vez incluso haber aceptado la verdad, pero ahora se encuentran luchando con las dudas sobre asuntos que tú estás tratando (o asumiendo) en tu mensaje. Tales personas necesitan que se les inste a creer la verdad de las buenas noticias de Cristo.
Y, también, las personas pueden haber escuchado y entendido, pero permanecen lentas para arrepentirse de sus pecados. Incluso pueden aceptar la verdad del mensaje del evangelio, pero no quieren abandonar sus pecados y confiar en Cristo. Para tales oyentes, la aplicación más poderosa que tú puedes hacer es exhortarles a aborrecer sus pecados y acudir a Cristo. En todos nuestros sermones, debemos tratar de aplicar el evangelio al informar, instar y exhortar.

Un desafío común que nosotros los predicadores afrontamos al aplicar la Palabra de Dios en nuestros sermones es que algunos individuos que están experimentando problemas en un área muy acentuada pensarán que no estás aplicando la Escritura en tu predicación porque no estás abordando su problema particular. ¿Tienen razón? No necesariamente. Aunque tu predicación puede mejorar si comienzas a tratar cada categoría más frecuentemente y de una manera más concienzuda, no está mal que prediques a aquellos que necesitan que se les informe o que necesitan que se les exhorte a abandonar el pecado, incluso si la persona que está hablando contigo no es consciente de esa necesidad.

Una nota final. Proverbios 23:12 dice: “Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría”. En las traducciones en inglés, parece que las palabras traducidas como “aplica” en la Biblia casi siempre (¿tal vez siempre?) hacen referencia no al trabajo del predicador (como nos enseña la homilética) ni siquiera al del Espíritu Santo (como nos enseña con toda razón la teología sistemática) sino al trabajo de aquel que escucha la Palabra. Somos llamados a aplicar la palabra a nuestros propios corazones, y a aplicarnos nosotros mismos a esa obra.

Esa es, tal vez, la aplicación más importante que podríamos hacer el próximo domingo para el beneficio de todo el pueblo de Dios.

Mark Dever es el pastor de Capitol Hill Baptist Church y autor de Nueve marcas de una iglesia sana.
Mayo/Junio 2007
©9Marks

Se busca : Pastores Apostólicos

Por Mark Dever

Yo estaba en una reunión no hace mucho tiempo en el que un pastor dijo que se iba a recordar a su iglesia como  la iglesia que por primera vez en la historia cumplió la gran comisión.
Esa es una afirmación impresionante.

Y me acordé de muchas otras declaraciones de misión ,de fundición y visión. Uno de los lemas más famosos tiene que ser el santo y seña del Movimiento de Estudiantes Voluntarios, desde hace un siglo: “La evangelización del mundo a esta generación!” Esa llamada agitación, fue usada  por Dios para enviar a miles de cristianos evangélicos de habla inglesa a todo el mundo,  para compartir el evangelio a finales del siglo XIX y XX.

Pero tengo que ser honesto, yo siempre he pensado que el famoso lema era una bolsa mixta. Me encanta la llamada a la evangelización del mundo! Eso despierta mi corazón, y me refiero a estar dando mi vida a esa labor. Pero la segunda mitad se siente vagamente manipuladora. Me imagino a los jóvenes, especialmente ansiandose  por la unica forma  en su generación ,de hacer lo que todos los demás han dejado de hacer. (Tal vez como una iglesia haciendo lo que todas las demás iglesias han dejado de hacer?)

CÓMO SOMOS APOSTOLICOS?
 
Quiero ir con cuidado aquí. La evangelización es vital. Sin embargo, no puede dejar de notar la diferencia entre el siglo XIX “santo y seña” y la propia Gran Comisión de Cristo. Jesús menciono no solo la  generación de los apóstoles, sino que prometió que estaría con ellos hasta el final de los tiempos (Mateo 28:20). Dicho todo el mundo, secular carga debe animarnos a ser humildes ante la omnipotencia de trituración necesaria para esa tarea. Esta humildad nos debe conducir a pronunciar la confianza en Dios aun cuando nos entregamos por completo. Y, por supuesto, es la dependencia total de Dios que nos da la valentía que necesitamos para emprender y continuar en esta gran tarea.

También noto cómo ninguno de los apóstoles volteo hacia sus compañeros  y dijo con eufórica ingenuidad : “Yo voy a hacer esto por mí mismo! Voy a llevar el evangelio a todas las naciones, y voy a hacer todo por mí mismo! “Los discípulos de Cristo se convirtieron en enviado mensajeros, anunciando el Evangelio a todos. Y trabajaron juntos, uno va a un lugar, otro a otro sitio (cf. Gal. 2:9). Todos alentado y ayudando mutuamente en su trabajo común. …¿Como nos encontramos apostolicamente  en nuestro trabajo como pastores? ¿Usted trabaja activamente para asociarse con otras iglesias locales para cumplir con la gran comisión? ¿O es que actúan como si su iglesia puede llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra todo por ustedes mismos.

UN SUEÑO MÁS GRANDE QUE LAS CUATRO PAREDES DE TU IGLESIA
 
Me encanta ser un pastor y me encanta los pastores. Doy gracias a Dios por los pastores y tratar de trabajar a su servicio como me da la oportunidad.

Quizás es por esto mismo amor que a veces yo también me encuentro triste por los pastores. ¿Cuántas veces han hecho comentarios pastores que parecen demostrar que sus sueños y esperanzas empiezan y terminan en las puertas de su propia iglesia? Si bien a veces es admirable alegría y humildad en esto, me temo que otras veces es el ensimismamiento y una visión pequeña.

Algunos pastores esperanzados parecen ser de otro modo distorsionado-como los pastores que erradicar de sus denominaciones como ventiladores hacen para sus equipos de deportes! Recuerdo que un pastor me dijo con emoción el porcentaje de personas en su estado eran miembros de su denominación, las tendencias de crecimiento, y una variedad de otras estadísticas confesionales. Cuando le pregunté acerca de los porcentajes de las personas en su estado que afirmaban ser cristianos evangélicos, es decir, que dicen creer en el evangelio mismo que nosotros, el  no tenía idea. Parecía no haber pensado en la pregunta anterior.
Pastores Hermanos, ¿cómo es que podemos estar más preocupados acerca de quién está en nuestra denominación de quién está en el reino de Cristo? ¿Creemos más en términos de grandeza, del número de personas de nuestra congregación, o de aquellos en la iglesia de Dios, que puedan  ser un miembro de congregación local que?

Oro para que Dios levante más pastores que se preocupen más  en conversiones que en el crecimiento numérico de sus propias congregaciones.

Oro para que Dios levante más pastores que trabajen para desarrollar una cultura de cuidado y cooperación con otras iglesias.

Oro para que Dios levante a los pastores que oran por un avivamiento durante años, y que no se sienten decepcionados cuando Dios responde a sus oraciones en otra iglesia local.

¿Cómo podemos ser “pastores apostólicos”?
 
¿Cómo podemos ser tan “pastores apostólicos”-pastores que trabajan no sólo con su propia congregación a la vista, pero con los no cristianos en su barrio y su ciudad a la vista, amando todo el trabajo verdadero evangelio?

¿Y cómo podemos llevar a nuestras congregaciones a ampliar su visión y estar emocionado por obra del evangelio en nuestras áreas?

  • Ore en privado por otros pastores y congregaciones.
  • Sea un ejemplo para nuestras iglesias, orando públicamente por la bendición de Dios sobre otros creyentes y predicadores Bíblicos  en nuestra área.
  • Anime a los ministros de otras denominaciones evangélicas a predicar de vez en cuando en nuestros púlpitos. En ocasiones, pueden surgir, aceptar invitaciones para predicar en el suyo.
  • Invite a un pastor compañero a la reunión de oración de su iglesia. Entrevistelo acerca del  trabajo de su congregación, y oren por él y su iglesia.
  • Disciplínese de hablar bien de otras iglesias. Si aparece una advertencia se debe hablar con mucho cuidado.
  • Esté dispuesto a animar a los miembros que viven lejos de su iglesia para unirse a congregaciones afines más cerca de su casa.

Hay tantas cosas que puedes hacer!

Estrategias para ayudar a los pastores OTROS
 
Cualquiera que sea la forma que adopte, estrategias para ayudar a otros pastores. Reúna a ellos. Ore con ellos. Comparta  libros. Hágales saber que, lo mejor que puede ser, usted es estar allí para ellos.
Busque especialmente aquellos pastores que se va a trabajar para bendecir a otros pastores. Esta es una especie de versión pastoral de 2 Timoteo 2:2, entrenando pastores fieles que a su vez capacitar a otros pastores fieles. Y como Dios levanta a una compañía de ministros piadosos de su Palabra en su área y la mía, podrán los perdidos se salven, las iglesias se construirán, y el nombre de Dios sea glorificada.
En cada generación, que es como la gran comisión ha sido, está siendo y serán cumplidas.

Mark Dever es el pastor principal de la Iglesia Bautista Capitol Hill y es el autor de La Iglesia: El Evangelio Made Visible (B & H, 2012), y Predica: Teología Práctica Cumple (B & H, 2012).

May / June 2012
© 9Marks

Cómo cambiar la Iglesia

 

Por Mark Dever 

Los pastores a menudo me preguntan: “¿Cómo hacemos para que nuestras iglesias a cambiar?” Demasiados ministros han alienado a sus iglesias tratando de lograr un cambio. Algunos incluso han sido despedidos.
Aún así, como pastores, debemos dirigir nuestras iglesias a cambiar, a pesar de que dicho cambio será a menudo difícil. He aquí algunas sugerencias sobre la manera de lograr un cambio: enseñar, permanecer y amar.

Educar para cambiar
 
En primer lugar, nuestras ideas para nuestras iglesias deben provenir de las Escrituras. Eso hace que el púlpito la herramienta más poderosa para el cambio de una iglesia. Predicación expositiva regular de la Escritura es como el Espíritu de Dios trabaja normalmente en los corazones humanos.
Oren para que a través de su predicación, Dios le enseñará a su iglesia cómo tiene que cambiar. Es sorprendente la frecuencia con que los pastores quieren arreglar los problemas antes de que le hemos dado tiempo a explicar los problemas!

Demasiados pastores tratan de forzar un cambio en su iglesia, a menudo defendido como el liderazgo, cuando deben tratar de informar a la iglesia. Hermanos, debemos alimentar a las ovejas encomendadas a nuestro cuidado, no los golpearon. Enséñeles.

Incluso si el cambio se imagina que es correcto, aún queda la pregunta de si es el momento adecuado. Al estar justo no es una licencia para la acción inmediata, lo que me lleva a mi segundo punto.

Manténgase a cambiar
 
La idea de comprometerse a un lugar se está desvaneciendo en el lugar de trabajo y el hogar. El modelo para las generaciones más jóvenes no es una escalera prefabricada corporativo, con caminos cuidadosamente limitados, sino más bien el mosaico de la web en todo el mundo, con alternativas y opciones parecían extenderse hasta el infinito. Nos han enseñado a valorar diversas experiencias, la comprensión de cada uno de enriquecer al otro.

Nosotros, los pastores necesitan para establecer un modelo diferente en nuestras iglesias. Tenemos que enseñarles que el compromiso es bueno, si eso es a nuestros matrimonios y familias, nuestros amigos y nuestra fe o nuestra iglesia y nuestro barrio. Es a la luz de estos compromisos a largo plazo (no pensar en términos de meses, sino de décadas) que podemos ayudar a nuestras iglesias a encontrar sus prioridades correctas.

Como pastor, su mayor poder para ayudar a su congregación el cambio no viene a través de su fuerte personalidad, pero a través de años de enseñanza fiel y paciente. Los cambios que no ocurren este año puede venir el próximo año, o en diez.

Para ello, elige tus batallas sabiamente, cuidadosamente priorizar un cambio necesario sobre otro. ¿Cuál de los cambios que se necesitan más se necesita en este momento? ¿Qué puedo esperar? En términos generales, los pastores necesitan aprender cómo pensar en una persona madura, de largo alcance así.
Pastorados largas ayudan al pastor, también. Ellos le impida venir con una bolsa de trucos, haciendo sus cosas durante dos o tres años, y luego seguir adelante. En general, cuanto más tiempo nos quedemos, más real que tenemos que ser, y eso es bueno para nuestra alma y para aquellos a quienes servimos.
La clave del cambio es permanecer en una iglesia lo suficiente para enseñar a la congregación. Si usted no piensa en quedarse, entonces tenga cuidado antes de comenzar algo que el tipo de al lado va a tener que terminar. No deje la congregación endurecido en contra de usted o su sucesor, o incluso contra el propio cambio.

Como un joven seminarista, me tomé tres clérigos anglicanos Cambridge como mis modelos. Todos tenían ministerios expositivos en lugares clave de estiramiento durante muchos años, Richard Sibbes (en Cambridge y en Londres durante 30 años), Charles Simeon (en Cambridge desde hace más de 50 años), y John Stott (en Londres por más de 50 años). Por la gracia de Dios, los tres de estos hombres construyeron la iglesia a la que sirve, y efectuó las nuevas generaciones ministeriales por su fidelidad larga.

El amor para cambiar
 
Desear los cambios adecuados, para enseñar acerca de ellos, y permanecer el tiempo suficiente, usted tiene que amar. Amarás al Señor, y usted debe amar a la gente a quien ha confiado a usted.
Clemente de Roma, dijo: “Cristo pertenece a los humildes de corazón, y no a aquellos que se levanta contra su rebaño.” Del amor viene la atención de los pacientes que una y otra vez vuelve a la congregación a la Palabra de Dios.
Jonathan Edwards no fue menos fiel pastor de su congregación porque lo despidió. Algunos de nosotros hemos tenido pastorados cortos y fiel. Pero estos no son mi preocupación aquí. Con esta breve pieza, simplemente he tratado de plantear en su mente algunas ideas de cómo puede-mediante la enseñanza, quedando, y amante de llevar a su congregación en el cambio bíblico.

Mark Dever es el pastor principal de la Iglesia Bautista de Capitol Hill en Washington, DC, y es el autor de Nueve Marcas de una Iglesia Saludable (Crossway, 2001).

“Dios me dijo” y la suficiencia de las Escrituras

Por Mark Dever |

Yo estaba estupefacto (algo bastante raro). Este hombre me había dicho que su jefe le había asignado la tarea de hacer un plan maestro para una nueva iglesia, y que cuando él oraba por él, Dios le dijo que sólo para usar el palabras de Jesús. Quiero ser claro. Él dijo que Dios le dijo que en su planificación de esta nueva iglesia, que era sólo para consultar, reflexionar, citando las palabras de Jesús.
Este hombre era un empleado de tiempo completo de una organización cristiana. Era, evidentemente, él mismo un cristiano. También, a diferencia de otros empleados de esta organización, que tenía una Maestría en Divinidad. Y que a partir de un seminario evangélico. Había sido entonces, vamos a suponer, cuidadosamente entrenados en la Biblia y la teología. También debemos asumir que él había proporcionado un liderazgo creíble y útil a una iglesia local en alguna parte, si él estaba ahora en la posición de mucha responsabilidad que él era pulg Y fue esta persona que estaba allí y me dijo que en toda piedad sincera y simple confianza que Dios le había dicho sólo para consultar las palabras de Jesús en la planificación de una nueva iglesia.

Si alguna vez has visto esas viejas películas de piedra Key-Kops donde todos estos policías alrededor del año 1910-con una alta y redondeada sombreros y clubs de billy-vienen corriendo a una escena en un coche de hacinamiento, salir corriendo, y a continuación, todos convergen en un mismo punto, creando caos y humor, tienes alguna idea de lo que se sentía como que estaba pasando en mi cerebro mientras escuchaba a este amigo. Excepto para el humor. “Jesús sólo se menciona explícitamente la iglesia dos veces!”, Pensé. “Hay más de 20 libros en el Nuevo Testamento que fueron compuestas como cartas a las iglesias para enseñarles!”, Pensé. “¿Cómo conseguiste esta responsabilidad?”, Pensé. “¿Qué es lo que te enseñan en el seminario?”, Pensé. “¿Cómo Dios te lo dijo?”, Pensé. “Lo que más ha ‘Él dijo?”, Pensé.

Había más. No dije nada, en parte por sorpresa, en parte por miedo a lo que pueda decir. Después de un par de preguntas más breves y respuestas incoherentes, me decidí a decir algo simple sobre cómo había otros libros en el Nuevo Testamento que el Espíritu de Cristo había inspirado particularmente por la dirección de las iglesias, y que esperaba que los consideraría también, y entonces hice una salida rápida. Yo esperaba que mi torpeza no era evidente.

Fue intercambios como este uno-muchos de ellos-en los últimos años que me ha animado a considerar de nuevo la importancia de la doctrina de la suficiencia de la Escritura. Esta doctrina fue una pieza clave en la Reforma Protestante. Una de las diferencias principales entre Roma y los reformadores era si Dios había prometido que seguiría proporcionando instrucción inspirada, infalible por medio de Pedro y sus sucesores. Roma dice que eso es lo que Jesús enseñó en Mateo 16. Los reformadores lo negó, diciendo que, por el contrario, las Escrituras mismas son suficientes para nuestra instrucción, si bien con la iluminación del Espíritu Santo en nuestras mentes. Ellos enseñaron que las Escrituras sería perspicaz, es decir, clara y suficiente. Cuestiones importantes para nosotros sería razonablemente clara, no oscura. Y las Escrituras tomados en su conjunto sería suficiente para nuestras necesidades de la guía divina. Muchas otras cuestiones están relacionadas, pero la que estamos considerando es, simplemente, que las Escrituras son suficientes.
Mientras que el protestantismo evangélico en su conjunto no ha dejado de enseñar esta-flanqueado por la autoridad reclamada de la iglesia romana y la tradición de la derecha, y por las reivindicaciones subjetivas para la autoridad de la “luz interior” de cada persona por los cuáqueros a nuestra izquierda-no se ha desarrollado dentro del evangelicalismo otro pensamiento. Más en nuestro piedad que en nuestra teología escrita, ha crecido la idea de que la Palabra de Dios escrita debe convertirse en la Palabra de Dios a nosotros personalmente por algún tipo de encuentro poderoso con ella o su significado. Esto no es concebida en los tomos de la divinidad, como neo-ortodoxos teólogos como Karl Barth se desarrolló, pero en la práctica simple, regular. Creo que de otro amigo que asistió a una beca de estudiante evangélica, donde durante dos horas, los estudiantes cantaron y oraron con fervor y suplicante para que Dios les habla, al mismo tiempo que el con sus Biblias tendido cerrado en sus asientos. Este es el problema de que “Dios me dijo” trae la piedad de la suficiencia de la Escritura. Y donde nosotros los pastores y ancianos no entienden que la Escritura es suficiente, no puede sorprender si nuestros miembros de la iglesia, en la búsqueda sincera de la verdad, pasear a Roma por un lado, o subjetivismo liberal por el otro buscando algún tipo de autoridad suficiente. Los mormones particularmente explotar la debilidad evangélica sobre este tema de ser instruido acerca de la suficiencia de las Escrituras.

Este tema es de vital importancia para nosotros como pastores, particularmente como pastores que se dan cuenta de la centralidad de la exposición bíblica a nuestro ministerio. La comprensión de la suficiencia de las Escrituras es el contexto en el que afirmamos, mantener y practicar la centralidad de la Escritura en la vida de la iglesia.

Hace veinte años, en medio de la oleada de escribir sobre la infalibilidad de la Escritura, poco se estaba escribiendo acerca de la suficiencia de la Escritura. Al parecer, en los escritos acerca de las opiniones de los reformadores “de las Escrituras. Así, puedes leer el ensayo de multa RC Sproul, “Sola Scriptura: Crucial para evangelismo”, en los fundamentos de la autoridad bíblica, ed. James Montgomery Boice (Zondervan, 1978), pp 101-119. Más recientemente, Wayne Grudem ha escrito un capítulo en gran multa a la suficiencia de la Escritura en su Teología Sistemática. Las últimas páginas están dedicadas a las aplicaciones prácticas de la doctrina, y en ellos hay mucha sabiduría. Él afirma claramente que “cuando nos enfrentamos a un problema de importancia real para nuestra vida cristiana, podemos acercarnos a la Escritura con la confianza de que de él Dios nos dará la orientación para ese problema” (p. 131).
Más recientemente aún, Timothy Ward ha escrito una pieza cuidadoso examen de las peticiones tradicionales a la suficiencia de las Escrituras a la luz de las cuestiones hermenéuticas contemporáneas, “La diversidad y la suficiencia de las Escrituras,” Paul Helm y Carl Trueman, eds, la fidelidad de Dios.:   Perspectivas sobre la naturaleza de la Escritura (Eerdmans, 2002), pp 192-218.   Don Kistler ha editado un volumen más popular Sola Scriptura (Soli Deo Gloria, 1995) en la que John MacArthur tiene un capítulo claro sobre “la suficiencia de la Palabra Escrita”, (pp. 151-183).   El Estandarte de la Verdad, una vez más nos sirvió bien sacando un volumen entero sobre el tema por semanas Noel titulado simplemente The Suficiencia de las Escrituras (1988).   Y el rey David y William Webster han colaborado recientemente para traernos una serie de tres volúmenes que defiende la tesis de que los padres de la Iglesia cree y enseña que las Escrituras tenían autoridad y suficiente (Sagrada Escritura: La tierra y el pilar de nuestra fe, 3 vols ., (Christian Resources, 2001).

En la web de los Ministerios 9Marks, ahora le ofrecen otro recurso, que viene a esto desde la otra dirección, por así decirlo. Estamos mirando este desafío no de formulaciones de la doctrina de la Escritura. (Para que el trabajo vital, ver los libros y artículos citados anteriormente.) Nosotros, más bien, está considerando esta cuestión desde la perspectiva del cristiano promedio, preguntándose cómo deben conocer la voluntad de Dios. Es muy a menudo aquí, en la cultura de su congregación que la suficiencia y por lo tanto la centralidad de la Escritura es lo primero, y lo más a fondo, y ha socavado más desastrosamente. Por lo tanto, le pedimos a nuestro propio Greg Gilbert para revisar una serie de obras (hay muchos más por ahí) actualmente publicados sobre esta cuestión de conocer la voluntad de Dios.

Esperamos que usted los encuentra de alguna ayuda. Siéntase libre e imprimirlos en su boletín de la iglesia, tal vez en una serie. Basta con dar crédito y se refieren a la dirección del sitio web 9Marks Ministerios.
Si vamos a estar comprometido a centrar nuestros pastoreo en la alimentación de las ovejas y los lleva por la Palabra de Dios, entonces lo mejor será poder considerar lo que significa que las Escrituras son suficientes. Tenemos que saber, tenga en cuenta, explicar y enseñar que las Escrituras son suficientes. Yo sé que son. Dios me dijo. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra “(II Timoteo 3:16-17).

Una Iglesia con Ancianos?

 

Por Mark Dever 

Hay muchas razones prácticas por las que una iglesia pueda tener mayores. Una pluralidad de ancianos pueden ayudar a llevar la carga del ministerio pastoral, ya que pueden producir una gran variedad de experiencias para influir en las cuestiones y problemas que enfrenta cada pastor, ya que pueden contener el pastor responsable en un contexto de ministerio compartido, ya que pueden salvar la pastor de una multitud de errores en el juicio antes de que alguna vez se pone de manifiesto en una reunión congregacional. La lista podría continuar.

Pero la mejor razón la iglesia debe tener ancianos se debe a que el Nuevo Testamento dice que debería. A lo largo de sus epístolas, y especialmente las epístolas pastorales, Pablo deja claro que todas las iglesias del Nuevo Testamento deben tener los ancianos, que son los hombres quienes “dirigen los asuntos de la iglesia” (1 Timoteo 5:17-18). Él encargó a Tito que asegurarse de que todas las iglesias de Creta tenía ancianos (Tito 1:5). Y tomó el tiempo para resumir tanto para Timoteo y Tito, ¿qué clase de hombres se debe llamar a la oficina (1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:6-9), así como el procedimiento que debe seguirse en caso de una hombre necesita retirarse de la oficina (1 Timoteo 5:19-20). Así central fueron mayores en el pensamiento de Pablo que, aunque ansioso por llegar a Jerusalén por Pentecostés, se tomó el tiempo para llamar a los ancianos de Éfeso juntos y darles una última exhortación (Hechos 20:16-38), el corazón de las cuales era que se fieles como “pastores de la iglesia de Dios”.

Por supuesto, los ancianos no eran sólo la idea de Pablo. Peter también supone su presencia en las iglesias a las que él escribió, y les dio un mensaje idéntico a Pablo: Apacentad la grey de Dios. (1 Pedro 5:1-4). También lo hizo el autor de Hebreos (Hebreos 13:17).

Así que la Biblia enseña claramente que las iglesias del Nuevo Testamento deben ser dirigidos por personas mayores. Al final del día, esta cuestión es sólo otra manera de preguntar si estamos o no va a permitir que las Escrituras son la única autoridad en la vida de la iglesia. Porque aunque hay un montón de razones pragmáticas para tener mayores, desde la perspectiva de un pastor, hay razones más pragmáticas que no los tienen. Los ancianos pueden ralentizar un pastor hacia abajo, pueden no estar de acuerdo con él, incluso se le puede decir en alguna ocasión que él está equivocado. Pragmáticamente hablando, ¿quién querría eso?
Pero Pedro y San Pablo nos recuerda que las iglesias que Pastor no son nuestros. Somos pastores de la iglesia de Dios, el rebaño de Dios. Y así es la Palabra de Dios que debe tener la última palabra. Jesús creó la iglesia, él murió por la iglesia. Él es su único Rey y dador de la ley. Si nos comprometemos a pastorear la iglesia de Cristo, y no la nuestra, tenemos que estar dispuestos a hacerlo a su manera. Según la Biblia, su forma incluye ancianos.

Para saber más:


Edmund Clowney, _El Church_ (IVP, 1995) cap. 14, TE Peck, _notes en Ecclesiology_ (en representación de GPTS Press, 1994), cap. 16. El problema con estas dos recomendaciones es que están escritos por los presbiterianos, que dicen mucho más que la autoridad de los ancianos de la Escritura garantiza. Sin embargo, ambos exponer claramente el argumento de la Escritura para la presencia de los ancianos de la iglesia local.
© 9Marks

Permisos: Se le permite y anima a reproducir y distribuir este material en cualquier formato, siempre que no alteren el contenido en forma alguna, no cobren más allá del costo de la reproducción, y no hace más de 1.000 físicos copias. Para la publicación web, un enlace a este documento en nuestro sitio web es el preferido. Cualquier excepción a lo anterior debe ser aprobada explícitamente por 9Marks.
Por favor, incluya la siguiente declaración en las copias distribuidas: © 9Marks. Sitio web: www.9Marks.org . Email: info@9marks.org . Línea gratuita: (888) 543 a 1,030.

¿Cómo mi mente ha cambiado – la centralidad de la Congregación

Por Mark Dever

Desde convertirse en un cristiano en la escuela secundaria, el papel de la iglesia local ha sido importante para mí. Recuerdo pasar algunas horas (ok, muchas) el primer verano que era un cristiano en la biblioteca de mi iglesia, la compilación de estadísticas sobre el creciente número de miembros de nuestra iglesia y tabulación de que, en comparación con nuestra asistencia reduciendo. El acompañamiento pre-computer-era gráfico que hice de mi investigación era simplemente una cartulina con líneas cuidadosamente elaborados para la adhesión y la asistencia, divergen notablemente en algún lugar en la década de 1940 o la de 1950. A pesar de que hizo pasar horas y horas en ese cartel-y las cifras detrás de él-tenía sólo el más limitado de los compromisos en una pared prominente en nuestra iglesia. Lo puse sin autorización (que no había considerado eso). Debidamente autorizada y rápidamente, sin embargo, fue su desmontaje.

Al crecer como cristiano y mi comprensión de la gracia de Dios se expandió durante mis años de estudiante y el seminario, mi preocupación por el nominalismo en la iglesia también creció. Muchos informaron de “conversiones” llegó a parecer evidentemente falso para mí. Y comenzó a sospechar de la evangelización que habían generado estas cifras infladas y, más importante aún, estas personas aseguradas por lo tanto y tan inactivos.

Durante mis estudios de doctorado, sin embargo, hace unos diez años, mi mente comenzó a concentrarse aún más en el tema de la iglesia, y sobre todo en la centralidad de la congregación local. Recuerdo haber tenido una conversación discordante un día con un amigo que trabajaba en un ministerio paraeclesiástica. Él y yo asistimos a la misma iglesia. Me había unido cuando nos mudamos primero a la ciudad, sino que, hace un par de años más tarde, había elegido simplemente para asistir. E incluso en su presencia, él vendría sólo para el servicio de la mañana, y sólo la mitad del camino cuando llegó la hora del sermón. Así que un día, me decidí a preguntarle sobre esto.

Él respondió con su típico honestidad y transparencia. “Yo realmente no sacar nada del resto del servicio”, dijo. “¿Alguna vez has pensado en unirse a la iglesia?” Le pregunté. Genuinamente sorprendido, con una sonrisa inocente, respondió, “¡Únete a la iglesia? Sinceramente, no sé por qué haría eso. Sé lo que estoy aquí, y esa gente sólo me despacio”. Aquellos frío palabras suenan cuando los leo, pero fueron pronunciadas con la típica calidez genuina, humilde de un evangelista dotado no querer perder una hora de tiempo del Señor. Quería poner a su tiempo el mejor uso posible, y todas las preocupaciones y asistente molesta oficialmente unirse a una iglesia parecía completamente irrelevante.

“Slow Me Down”, las palabras resonaban en mi mente. “Slow Me Down”. Mi mente con pensamientos diferentes, pero lo único que dijo fue una pregunta: “simple, pero ¿alguna vez pensaste que si vincula los brazos con esa gente, sí, se puede reducir la velocidad, pero puede ayudar a acelerar el proceso? ¿Ha pensé que podría ser una parte del plan de Dios para ellos y para ti? ” La conversación continuó, pero la parte crucial, cristalización de él para mi propio pensamiento ya estaba hecho. Dios quiere usarnos en la vida del otro, incluso en lo que a veces parece ser un coste espiritual para nosotros.

Al mismo tiempo, mis estudios de puritanismo me estaban dando la oportunidad de leer los debates teológicos en desarrollo sobre política de la iglesia en la época isabelina y los primeros períodos de Stuart. El gran debate en la Asamblea de Westminster fue especialmente interesante para mí. Me sentí atraído por la afirmación de algunos de los “independientes” o “congregacionalistas” que, en esencia, estar vinculados a la relación de autoridad pastoral pastoral. Sus argumentos de que la congregación local era también la judicatura final en asuntos de disciplina y doctrina bíblica parecía convincente (ver Mateo 18:17;. Corintios 5;. II Cor 2,. Gal;.. II Tim 4). El papel de ambos el pastor y la congregación parecía estar tomando una nueva importancia en mi mente de cómo el cristiano promedio es vivir la vida cristiana.

Luego, en 1994, me convertí en pastor. Si bien había respetado siempre el oficio de anciano y había servido ya en dos iglesias como un anciano, asumiendo el papel del anciano sólo se reconocen en una congregación me hizo reflexionar aún más (y más cerca de casa) sobre la importancia de la oficina. Textos como James 3:1 (“juzgados con más severidad”) y Hebreos 13:17 (“tiene que dar cuenta”) apareció más grande en mi mente. Las circunstancias conspiraron para enfatizar a mí la importancia con la que Dios se refiere a la iglesia local. Recuerdo haber leído una cita de John Brown, quien, en una carta de consejos paternales a uno de sus alumnos recién ordenados a través de una pequeña congregación, escribió: “Sé que la vanidad de su corazón, y que usted se sienta avergonzada de que su congregación es muy pequeño, en comparación con los de sus hermanos a su alrededor, pero aseguro a ti mismo en la palabra de un hombre viejo, que cuando se llega a dar cuenta de ellos a Cristo el Señor, en su tribunal, usted piensa que tiene tenido suficiente “. Mientras daba a la congregación que tenía a su cargo, sentí la pesadez de tales cuentas a Dios.

Esta lección continuó siendo traído a casa a mí a través de mi trabajo semanal regular. Al predicar a través de los evangelios, las epístolas y luego, tuve la oportunidad una y otra vez para precisar las nociones de amor cristiano, señalando que si bien algunos textos enseñan que nosotros, los cristianos deben amar a todo el mundo (por ejemplo, I Tes. 3:12), muchos de los textos clásicos utilizados para enseñar esta realidad tiene que ver con nuestro amor unos a otros. Recuerdo que la predicación de Mateo 26, señalando que las instrucciones sobre cómo administrar tazas de agua fría eran para “los más pequeños de estos mis hermanos más pequeños”, y que tiene una persona llegar más tarde y me dicen que yo había arruinado su “verso vida”!
Para mí, sin embargo, todos los “sí” y “los otros” pasajes comenzaron a cobrar vida y de encarnar las verdades teológicas que yo había conocido acerca de Dios el cuidado de su iglesia. Como he predicado a través de Efesios 2-3 ha quedado claro para mí que la iglesia es el centro del plan de Dios para mostrar su sabiduría a los seres celestiales. Cuando Pablo habló a los ancianos de Éfeso, se refirió a la iglesia como algo que “Dios compró con su propia sangre” (Hechos 20:28). Y, por supuesto, en el camino a Damasco antes, cuando Saúl vio interrumpido en su curso de la persecución de los cristianos, Cristo resucitado no le preguntó por qué Saúl persiguió a los cristianos, o incluso la iglesia, sino que Cristo tan identificado con su iglesia que la acusando pregunta puso a Saúl era “¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4). La iglesia estaba claramente central en el plan eterno de Dios, en Su sacrificio, y en su constante preocupación.

Tal vez todo esto puede parecer más de una explicación de la centralidad de la eclesiología de una iglesia local, pero como he predicado a través de la Biblia de una semana a otra, lo que es innegable para mí es que la decisión de Tyndale para traducir ecclesia como “congregación “Fue una buena! La importancia de la red de relaciones que hacen de una iglesia local es el lugar en el que se vive fuera de nuestro discipulado. El amor es en gran parte local. Y la congregación local, entonces, es el lugar que pretende mostrar este amor por todo el mundo para ver. Así que Jesús enseñó a sus discípulos en Juan 13:34-35 “Un mandamiento nuevo os doy: Amaos los unos a los otros como yo os he amado, que también os améis unos a otros En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si se aman los unos.. los otros “. He visto a amigos y familiares alejados de Cristo porque perciben que tal o cual iglesia local que ha sido un lugar tan terrible. Y he visto a amigos y familiares vienen a Cristo porque han visto exactamente este amor que Jesús enseñó y vivió el amor por el otro, la clase de amor desinteresado que él mostró y que han sentido la atracción natural del ser humano a la misma. Así que la congregación, la congregación como la caja de resonancia de la palabra se ha convertido en más importante para mi comprensión de la evangelización, y de cómo debemos orar y planificar para evangelizar.

La congregación se ha convertido en más importante para mi entendimiento de cómo es que hemos de discernir la verdadera conversión en otros, y cómo hemos de tener la seguridad de que nosotros mismos. Recuerdo que me impresionó Juan 4:20-21 cuando se prepara para predicar en ella: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso Porque el que no ama a su hermano, a quien. que ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto … El que ama a Dios, ame también a su hermano “. James 1 y 2 llevan el mismo mensaje. Este amor no parece ser opcional.

Más recientemente, esta consideración de la centralidad de la congregación ha traído a mi forma de pensar un nuevo respeto por la congregación local de la disciplina formativa y correctiva. Está claro que si vamos a depender el uno del otro en nuestras congregaciones, tiene que haber disciplina como parte del discipulado. Y si hay que ser el tipo de disciplina que vemos en el Nuevo Testamento, hay que conocer a los demás, estar comprometido con ellos, y dejar que ellos nos conocen. También hay que tener un poco de confianza de la autoridad. Todos los aspectos prácticos de la autoridad de confianza en el matrimonio, el hogar y la iglesia se elaboraron en el nivel local. Entendiendo mal esto y no les gusta venir a resentir y autoridad, parece muy próximo a lo que la Caída fue todo. Por lo tanto, la comprensión de esto parece muy cerca del corazón de la obra de gracia de Dios en el restablecimiento de su relación con nosotros, una relación de autoridad y el amor juntos.

Con todo, puedo ver por qué los cristianos en el pasado tratado no asistencia como un asunto tan importante. Y creo que puedo ver el daño que comenzó a realizarse en tantos niveles cuando empezamos a ver esas líneas de composición y participación divergen. Cambiando las decisiones sobre asistencia a la iglesia de ser motivo de preocupación para toda la congregación a ser simples cuestiones de decisiones privado-no es asunto nuestro-tener estragos en nuestras congregaciones y en las vidas de muchas personas que una vez que los acompañaron.

Ahora tengo más preguntas que caen en mi mente, las preguntas sobre los seminarios y los “líderes cristianos” que están en algún lugar diferente cada fin de semana, y pastores que no entienden la importancia de la congregación, y ovejas pobres que vagan como tantos consumidores frustrados de una congregación a otra. Dios mediante, la próxima década debe ser tan interesante como el que acaba de pasar.
Este artículo apareció originalmente en el Jan / Feb ’02 tema de la Reformación Moderna y ha sido revisado y reimpreso aquí con permiso. Reformación Moderna se puede encontrar en línea en http://www.modernreformation.org.
 
© 9Marks
Permisos: Se le permite y anima a reproducir y distribuir este material en cualquier formato, siempre que no alteren el contenido en forma alguna, no cobren más allá del costo de la reproducción, y no hace más de 1.000 físicos copias. Para la publicación web, un enlace a este documento en nuestro sitio web es el preferido. Cualquier excepción a lo anterior debe ser aprobada explícitamente por 9Marks.
Por favor, incluya la siguiente declaración en las copias distribuidas: © 9Marks. Sitio web: www.9Marks.org . Email: info@9marks.org . Línea gratuita: (888) 543 a 1,030.

Educando Pastores es el trabajo de la Iglesia

RESPONSABILIDAD DE LA IGLESIA

9Marks: ¿Por qué cree usted que criar a la próxima generación de pastores es responsabilidad de la iglesia local?

Mark Dever: Para empezar, vemos esto en las Escrituras. En el libro de los Hechos, Pablo y Bernabé fueron enviados por la iglesia local. Pablo le dice a Timoteo, el pastor de Éfeso, encomendar las verdades del Evangelio a otros hombres fieles que enseñar a otros (2 Tim. 2:2). Jesús da a la Iglesia las llaves del reino, y él promete que la iglesia prevalecerá (Mateo 16:18-20). En ningún momento él que la victoria de la iglesia depende de seminarios financieramente viables y doctrinalmente fiel (y espero que sean viables y fiel).
No me opongo a los seminarios, a pesar de que no se conocen entre los protestantes antes del siglo XVIII o XIX. Simplemente estoy diciendo que en la Biblia, la iglesia, una comunidad local donde la gente se conoce, su conversión lo atestiguan, y sus regalos son testigos-es el lugar adecuado para hacer ese tipo de declaración fuerte sobre gifting de Dios y llamado en alguien la propia vida. Levantando líderes es parte de la comisión de la iglesia.

9M: ¿Qué recursos tiene una iglesia local tiene un seminario que no tiene a los efectos de dotar a los ministros?

Dever: Una vista de 360 grados de la vida de alguien. Las amistades. Varias personas que se relacionan a una persona de manera diferente, en lugar de ser una de las 62 personas en una clase de un profesor saber. La iglesia local ha sido el lugar donde Dios se ha comprometido a la claridad de su Evangelio, tanto en la predicación y los que son admitidos a la Cena del Señor y se retira de ella. Las escuelas no tienen esa capacidad y no dicha comisión.
Además, tiene en la iglesia local a toda una serie de vidas que afectan a la persona en cuestión. Así que ha visto los ejemplos-como se dice en Hebreos 13:7, de los ancianos o líderes. Él ha sido capaz de considerar ellos y ellos a él. Así que hay una vida natural en la vida experiencia de aprendizaje.

9M: Eres un pastor y una iglesia ser irresponsable por no tomar medidas para dotar a los futuros pastores?

Dever: Bueno, mi respuesta básica es “Sí”. Quiero ser amable y darse cuenta de que hay algunas iglesias que son demasiado pequeños o no está equipado. Pero, básicamente, sí, usted debe darse cuenta de que levantar los futuros ministros es una oportunidad que el Señor ha puesto delante de vosotros, y debe aspirar a orar a esta labor.

9M: Cuando se habla de la importancia de una iglesia que tiene una vista de 360 grados de la vida de la persona, usted está confiando en una cierta filosofía de ministerio. ¿Qué estás haciendo suposiciones acerca de cómo el trabajo de crecimiento y ministerio cristiano? ¿Por qué no me acaba de entrenar en griego y homilética y me puso detrás de un púlpito, como un seminario pueda hacer?

Dever: Esa es una gran pregunta. Estoy asumiendo que el ministerio es más que simple proclamación. Proclamación simple es esencial para el ministerio es un no-negociables. Pero luego que el anuncio tiene lugar en el contexto de una comunidad de personas que se conocen entre sí. Son geográficamente en el mismo lugar, se reúnen regularmente juntos, y, en consecuencia, se conocen entre sí.
Parece existir la presunción en el Nuevo Testamento de la autoridad pastoral que acompaña las relaciones pastorales, como en Hebreos 13, donde los miembros se les dice a considerar la vida de los líderes (en el versículo 7) antes de que se les dice a obedecer a los líderes (en el versículo 17).
La importancia de conocer unos a otros también encaja con lo que escuchamos decir al Señor en Juan 13 acerca de nuestro testimonio: que el mundo sepa que somos sus discípulos por el amor que nos tenemos unos a otros.
Yo de ninguna manera quiere denigrar el carácter central de la predicación de la palabra. Pero si acabamos de predicar la Palabra sin tener esta web relacional o contexto para el ministerio, que es la iglesia local, entonces no sabemos cómo hacerlo membresía, cómo hacerlo disciplina, cómo discípulo, no vamos a ser un testigo muy bien o bien (o si lo son, es accidental).
Los frutos del Espíritu que Pablo habla en Gálatas son virtudes expresadas a otras personas. Hay un contexto relacional en la realidad de la iglesia que es absolutamente perfecto para la identificación que tiene el don de ser un ministro, un reto para estas personas, y para levantarlos. Por lo tanto, si puedo ser personal por un minuto, escuchando a enseñar una clase de escuela dominical me enseñó algunas cosas sobre su capacidad para ser un pastor. Mirar ustedes otro discípulo, viendo tú mismo inconveniente, viendo usted toma su estudio de la Biblia a la habitación de Helen, cuando ella se recuperaba de su accidente cerebrovascular que me permite saber más cosas sobre usted y elogia a mí como pastor de una manera que lo haría Nunca se sabe si eran simplemente un estudiante en una clase que estaba enseñando.
SOBRE LA UTILIDAD DE SEMINARIOS

9M: Sería interesante tener en cuenta las implicaciones de lo que acabas de decir que las iglesias multi-servicio y multi-sitio. De todos modos, ¿cómo se utiliza mejor los seminarios?
Dever: Seminarios son los grandes regalos de Dios para nosotros para la transferencia de contenido específico-heavy información sobre el estudio del idioma, la teología sistemática, y la historia del cristianismo respecto al cual la congregación local promedio probablemente no tendrá suficiente experiencia.
Así que no significa en absoluto que sugiera que los seminarios por lo tanto son malos o inútiles. Es sólo seminarios se utilizan a menudo con el propósito equivocado. Incluso me atrevería a decir que están “por lo general” que se utiliza para los fines equivocados. Cuando un hombre joven evidencias dones para el ministerio pastoral, muchas iglesias simplemente mandarlo al seminario para hacer de él un ministro. Y, bueno, Dios ayude a los seminarios que eso le pasa a, que es, creo que casi todos ellos. No están hechos para pastores. Iglesias hacen pastores.

9M: En un contexto urbano contemporáneo, es el seminario “necesario”, “conveniente”, o alguna otra cosa para un hombre joven que se siente llamado al ministerio?
Dever: Ciertamente, no es necesario. Y no es necesariamente recomendable. Así que tendría que decir algo más. A veces es aconsejable.
Hemos enviado hermanos de esta congregación a pastorear iglesias que no tienen el beneficio de una Maestría en Divinidad. de un seminario, pero que se conocen al Señor, saber su Palabra, la evidencia en vidas piadosas y las familias, y son sabios sobre el mundo también.
Ahora, creo que una educación en el seminario se habría beneficiado alguno de estos hombres. Pero hay un montón de cuestiones prácticas que surgen a la vista: la edad de la persona, las oportunidades para el ministerio que se presentan, y así sucesivamente. Así que yo diría que es una llamada de caso por caso.
En general, si usted es más joven, ir al seminario. Estoy más propensos a decir a un joven de 22 años de edad, de un 32-años de edad, “Ve a buscar tu M.Div”. Pero aún así, es posible que se satisfacen mejor en su caso particular la horca alrededor de su congregación ya, el desarrollo de relaciones más profundas allí, y pasando más tiempo a ministrar entre ellos.
EL INTERNADO CHBC

9M: Cuando se compara con otras prácticas pastorales, el Capitol Hill Baptist Church internado es bastante único. Ni siquiera te dan los chicos oportunidades para predicar o enseñar! ¿Qué está tratando de lograr en la práctica CHBC? ¿Qué no estás tratando de lograr?

Dever: Estoy tratando de lograr lo que llamamos un “campamento de entrenamiento” en la eclesiología: la introducción de ministros jóvenes a una historia de la reflexión cristiana sobre lo que la Biblia dice acerca de la iglesia.
Hoy en día en América del Norte, tendemos a ser muy pragmáticamente orientado. Tenemos éxito visible e inmediato en la mente. Sin embargo, cuando comenzamos a hablar con los cristianos que vivieron en épocas anteriores y que vivía en otra parte, nos encontramos con un valor siglos de reflexión sobre lo que la iglesia debe ser y hacer que no se conforma con dirigir una iglesia por lo que es inmediato y exitoso hacia el exterior.
Así que queremos afectar fundamentalmente los ministros en su comprensión de lo que la iglesia debe ser, y enseñarles la Palabra de Dios que se preocupa por cosas que tal vez no se dan cuenta de que le importa. Los cristianos en el pasado han reconocido en gran medida esta, la nuestra es una relativamente reciente amnesia, tal vez el último siglo.
Lo que no estamos tratando de hacer? No estamos tratando de crear una sola mano pastores. Como usted ha dicho, no damos hermanos la oportunidad de predicar durante este tiempo (a pesar de que, como iglesia, hacer esto para nuestros miembros que están aquí más que unos pocos meses).
Más bien, formalmente jugar con el cerebro, dándoles todas estas cosas para leer y hacer que escribir un montón de papeles. Y, les damos una idea de la iglesia: al sentarse en las reuniones de los ancianos y experimentando como miembro por cinco meses.

9M: ¿Podría resumir eso diciendo que está intentando dar pastores aspirantes a una “iglesia-céntrica” ​​o un “congregacionalmente en forma de” visión de la vida cristiana? Que estás tratando de lograr ese cambio de paradigma en la concepción del mundo o su forma de pensar?

Dever: Precisamente. Y tenemos la intención de hacerlo cognitivamente, por la lectura y las discusiones, sino también por experiencia, que se unen a una iglesia durante unos meses.
Haga clic aquí para ver la parte 2 de esta entrevista, “¿Cómo Pastores Pastores Raise Up?
Mark Dever es el pastor de la Iglesia Bautista de Capitol Hill y autor de Nueve Marcas de una Iglesia Saludable (Crossway, 2001).

© 9Marks